Lo que no te mata, te fortalece.
Aprendí a sobrellevarla, tenía que trabajar con ella si quería que la familia se sostuviera. Como dije anteriormente, era muy inteligente y era ávida en los negocios. No era lo que quería pero lo hice, al principio pensando que si lo hacía mi padre trabajaría conmigo y sería una forma de ayudarlo pero eso nunca se concretó. Aprendí a quererla, era mi madre, con sus defectos y virtudes. Hoy me desahogo de las cosas malas que viví pero también viví momentos hermosos y llenos de alegría. Hasta llegué a doparme para poder soportar la situación, al principio era todo legal, mi padre me presentó un ansiolítico, era hace una vez... estaba nerviosa para un examen, me gustó esa sensación de despreocupación: ahí comenzaron mis problemas. Me hubiera gustado tenerlos todas las noches a mi lado, no fué difícil conseguirlas, si bien eran recetas "verdes", el pasaje por el psiquíatra, "xxx xxx", era fácil. Entraba, cinco minutos, le decía que tenía sentimientos suicidas, y salía....