El daño que produce una enfermedad a una familia.
Esta es la primera vez que me atrevo a tocar el tema de una forma pública, aunque anónima, porque entiendo que vos puedes ser otra víctima como lo fui yo. Si bien no fui yo quien padecía la enfermedad de forma directa sí fue así de forma indirecta y creo que es momento de desahogarme y puede que esto ayude o oriente a alguien que se encontró en la misma situación que tuve que vivir.
Tuve una niñez feliz pero distinta, capaz que inusual. Mis padres eran cariñosos, nos brindaron a mi y a mi hermano todo lo que pudieron y tuvieron a su alcance. Habían situaciones fuera de lo común que no eran de nuestro cabal entendimiento pero ya lo habíamos considerado como parte habitual de nuestra cotidianidad. Detonantes.
Me acuerdo que las noches eran un martirio para mi y para mi hermano, por que en general en el día estábamos o en la escuela, en institutos de idiomas o clubes. Hoy en día me doy cuenta que mis abuelos, que ya eran muy mayores intentaban alejarnos en cierta medida de la situación que vivíamos, nunca sabré si ellos lo sabían o lo desconocían. En mi niñez mi padre trabajó, hasta que cumplí los seis años en que dejó de trabajar. El horario que tenía era nocturno, por lo que nos quedábamos a solas con mi madre.
Mi madre de ser una mujer tierna, dulce, graciosa, divertida y todos los adjetivos positivos que uno se pueda imaginar pasaba a ser una persona peligrosa, que nos hacía daño psicológico, nos maltrataba, todas las noches se quería suicidar y nosotros (sus hijos de no más de tres años), la intentábamos parar. No sé si es normal pero tengo recuerdos de temprana edad en mi niñez, aunque a veces hablando con mi pareja y conocidos plantean que eso es imposible... pero yo sí me acuerdo.
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