Lo que el dinero no puede alcanzar, el poder sí.
Antes de sumirse en la depresión, mi padre trabajaba en la función pública, al igual que mi madre antes de conocerlo. La sociedad uruguaya esta muy contaminada de odio y desprecio, hay una brecha iniciada por posturas ideológicas que ni siquiera son propias de la sociedad americana. Incluso son mal importadas, no entrare en temas de postura política pero digamos que acá "se vende gato por liebre". En fin, mi madre renunció de la función pública para emprender y a mi padre lo sacaron porque había sido recomendado por alguien de carrera política para ingresar. Me acuerdo como si fuera ayer, lo esperaba hasta altas horas de la noche para mostrarle los nuevos pasos que había aprendido de ballet, él trabajaba nocturnidad. Después de ese trabajo, nunca más volvió a trabajar.
Cuando era estudiante pre universitaria, o sea, estaba haciendo cursos intermedios por no llamarlos técnicos ya que en lo personal no los consideraría tales aunque su nombre así los refiriera; había habido un cambio de gobierno e ingresó al Estado prácticamente toda mi generación. Pude haber ingresado pero preferí seguir apoyando a mi madre en ese entonces, sabía que sola ella no podía. Grave error comenti.
Mis compañeras se tomaban licencia con goce de sueldos por "estres", faltaban usando todas las leyes sociales como parte de su derecho potestativo, sabiendo que por ello no los iban a echar. Recibían beneficios por todos lados. Muchas no entraron ni siquiera por concurso. Me acuerdo de una muchacha que se burlaba de que tenía "amigas" que estudiaban carreras universitarias largas y ganaban la mitad de lo que ganaba ella solamente habiendo realizado un curso intermedio sin siquiera terminar el liceo. Creo que en ese momento tuve un despertar. Me harté... las escuchaba riéndose, burlándose de la sociedad... de mi. Yo trabajaba, pagaba impuestos, ayudaba a mi familia, me sacrificaba, no tenía beneficios sociales ni leyes laborales que aplicarme ya que era una suerte de destajo si se quisiera clasificar al comisionista en alguna categoría. No me quejo, gracias a ello pude hacer viajes, pagarme cursos y ser la mujer que soy hoy día... pero con mucho sacrificio.
Me acuerdo ya entrando en la universidad que regalaban una suerte de becas, iban de los gremios estudiantiles, salón por salón, solicitando que se agarraran las becas porque si no las usufructuaban era dinero que después no se podía seguir exigiendo (ahí tenees el famoso 6% que tanto luchan... hipócritas, se quejan de un presupuesto de 4% pero ni siquiera administraban bien los recursos).. Como empresaria, por tener unipersonal, no podía exigir la beca... no me daba la cara. Pero se ve que eso no era algo que le pasara a todo el mundo, todos los que podían aceptaban la beca, pudientes y no pudientes; tuve conocimiento de ello cuando una compañera (hija de personal que trabaja en Tribunales según su versión) era beneficiaria de la beca. Yo hasta ese momento no tenía mucha idea de los salarios del sector público. O sea, mi familia siempre pudo sostenerse gracias al trabajo de mis abuelos que habían, ambos, sido funcionarios públicos.... pero, no me imaginé que la brecha salarial era tan grande.
Cuando paré de trabajar en mi emprendimiento, tuve tiempo de investigar, ¡¡que rabia!!. Acá un funcionario público gana el doble o el triple de lo que gana el mismo cargo en un puesto en el sector privado. Lo peor de todo, fue que yo había tenido clientes que eran funcionarios públicos, los peores clientes, súper complicados por todo, no querían pagar impuestos, le hacen perder el tiempo a la gente.
La muchacha con la que me juntaba, era una basura, una inmundicia, de la peor calaña. Que se riera de sus "amigas", a mi no me importaba mucho, aunque debió porque quien habla mal de los demás seguramente hable mal de uno. Que la gracia sea salir con hombres casados, tampoco me importaba porque en todo caso es asunto de ellos. Que se riera de sus "clientes", usuarios del sector público, la verdad que sí me molestó. Me molestó porque trabajaba justo en un lugar donde se administran los recursos para el cuidado de la salud. Me contó que elegían a su criterio personal la administración de los recursos medicinales, ya que no todos podían tener acceso a ellos pero que sus amigos estaban siempre en primer lugar en la lista. Me contó que su tío había recibido un trasplante, que si no hubiera sido por ella no se lo hubieran dado ya que era gran fumador. La mal nacida no sabía que yo le había hecho un trámite a mi madre para que recibiera una tomografía computarizada 3d, que luego de un ateneo, decidieron que no iban a gastar recursos del Estado en ella porque tenía 60 años y era gran fumadora. Aclaremos, la máquina comprada por el Estado para la Nación estaba siendo usada por extranjeros, extranjeros brasileros que me informaron a mi de su existencia porque estaban viniendo a usarla como beneficio social no sé por qué. Creo que en esos momentos fue que empecé a odiar a la sociedad uruguaya y muy en el fondo ya no quería pertenecer más a ella. En fin, esa "funcionaria" le hizo perder el tiempo a muchísima gente, haciéndoles creer que iba a consumir servicios solamente por querer sentirse importante que puede que lo sea, porque en cierto aspecto tienen un grado de poder. Hasta ese momento no me había percatado que el poder no esta en el dinero sino en la administración de los recursos.
Creo que fue una enseñanza muy importante. Si estas en Uruguay, te invito a comparar los valores salariales entre el sector privado y el sector público. Te invito a que te informes de los impuestos, que son los que pagan esos salarios. No dejes que te digan que la educación es "gratis", no hay NADA GRATIS en la vida. Exige servicios de calidad y no permitas el abuso de poder. Eso no significa ir por la vida siendo irrespetuoso o irrespetuosa pero hay que marcar límites. La sociedad uruguaya requiere de control. A mi esta sociedad me ha desinteresado, pero sé que muy en el fondo las cosas cambian y espero de corazón cambien para bien.
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